Indígenas derribaron estatua de Sebastián de Belalcázar en Popayán

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La que era una manifestación Pacífica, por parte de las comunidades indígenas Misak, terminó en una acción de violencia contra lo que para muchos es un patrimonio histórico de Popayán, como lo es el Morro de Tulcán, ahí permanecía eregida la estatua de Sebastián de Belalcázar, fundador en 1537 de la ciudad de Popayán, también conocida como la Villa de don Sebastián de Belalcázar; tras la marcha de los indígenas Guambianos, quienes protestaban por la ola de asesinatos contra dirigentes sociales, se dirigieron al lugar turístico y con lasos, amarraron la efigie y la derribaron, tras la caída de la enorme y pesada imagen de Belalcázar y su caballo, los nativos celebraron con gritos y aplausos.

El echo ocurrió frente a la mirada de varios policías, que no pudieron hacer nada para para evitar la acción.

Si bien es cierto existía un proyecto o propuesta de remover la estatua y reemplazarla por la del cacique Pubén o Payán, quien fuera uno de los primeros habitantes de Popayán, nada se había concretado e incluso generó división de opiniones entre los payaneses al respecto.

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