Así funciona la cadena de frío de las vacunas contra el covid-19

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El Plan Nacional de Vacunación contra el covid-19 ha sido un trabajo intersectorial e interadministrativo en el que se han visto involucrados muchos actores de la sociedad para que su planeación y ejecución esté dando resultados bastantes satisfactorios para el país.

Sin embargo, ha sido el Ministerio de Salud y Protección Social, como ente rector del sistema de salud y por ende, coordinador del programa de vacunación en Colombia, el que ha llevado la batuta para congregar a todos estos protagonistas que nos dan día a día nuevas esperanzas para, en primer lugar, controlar la pandemia y, por consiguiente, llevarnos a pasar la página del capítulo más difícil que ha tenido que vivir nuestra sociedad en el último siglo.

Entre esos personajes que muchas veces no se ven y difícilmente se les reconoce, encontramos a dos ingenieras de la Subdirección de Enfermedades Transmisibles, de la Dirección de Promoción y Prevención del Ministerio de Salud, que cumplen una labor titánica, de una gran responsabilidad y que requiere de un loable esfuerzo, ya que en sus manos está el control de la temperatura de los biológicos que llegan al país, es decir, la supervisión de la cadena de frío, bien sea para el esquema regular del Programa Ampliado de Inmunización o para la actual emergencia sanitaria que estamos atravesando.

Mucho se habló de este aspecto una vez el país conoció que se habían concretado las primeras compras de dosis de vacunas contra el covid-19, directamente, con los biológicos de la farmacéutica Pfizer que requerían de unas condiciones específicas para su conservación, de algo que se desconocía en ese momento y era del concepto de “ultracongelación”, tecnología con la que el país no contaba y que exigió un esfuerzo mayor del Gobierno Nacional para la adquisición de dichas herramientas, cuando todos los países estaban en la competencia de conseguirlos.

Así lo explican Natalia Zuluaga, ingeniera mecánica, y Carolina López, ingeniera industrial, quienes han apoyado este proceso y que en su poder se encuentra el corroborar con una minuciosa precisión que las vacunas que requieren de ciertas características en su temperatura de almacenamiento lleguen a los brazos de los colombianos y no convertirse en un riesgo para la salud.

Su labor y jurisdicción empieza con la recepción de los biológicos que llegan a Colombia directamente transportadas y controladas por las mismas farmacéuticas al momento de su despacho. “Nosotras somos las encargadas de verificar que su temperatura no haya variado y que se encuentren en el rango adecuado y que no se haya roto la cadena de frío”, detalló Natalia.

Una vez las vacunas son legalizadas en el país y se disponen para ser trasladadas, nuestras ingenieras corroboran y detallan que estas salgan desde las bodegas del Ministerio ubicadas en la Zona Franca de Bogotá, y que se entreguen a los entes territoriales de las gobernaciones y alcaldías del país con las adecuadas condiciones en su transporte y almacenamiento.

Sin embargo, su acarreo también representa un reto para ellas, quienes deben controlar y especificar que las cajas especiales en las cuales se ingresan, tengan las temperaturas correctas.

“Contamos con un dispositivo electrónico denominado DataLogger, o registrador de datos, que documenta los datos en el tiempo o en relación a la ubicación y nos da la certeza de que en dichas cajas nuestros biológicos estén en las óptimas condiciones”, explicó Carolina.

Cuando las vacunas no cumplen con dichos protocolos, es decir, se rompe con la cadena de frío y no se conservan las condiciones descritas con relación a su temperatura, se deben poner en cuarentena, “esta medida consiste en separarlas y ponerlas a disposición del Invima para que ellos sean quienes decidan si su composición se vio alterada y puedan o no ser administradas a la población”, dijo Carolina.

Hasta el día de hoy, nuestro país ha tenido una rigurosa actividad en el control de las mismas y le han permitido a la nación tener uno de los promedios de pérdidas de vacunas más bajos de los países de la región, gracias al trabajo que, entre muchos otros, hacen estas dos ingenieras que le han dedicado largas jornadas de tiempo y dedicación a la atención de la pandemia y posteriormente al Plan Nacional de Vacunación y que nos concede a todos nosotros la garantía de la inmunización, por lo que desde estos textos le extendemos nuestro agradecimiento por esta labor.

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