“La Región debe consolidar, desde ahora, su seguridad sanitaria”

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Como presidente saliente del Consejo Directivo de la Organización Panamericana de la Salud, el ministro de Salud y Protección Social de Colombia, Fernando Ruiz Gómez, se refirió a los retos impuestos por la pandemia por covid-19 en las Américas y los esfuerzos de los sistemas de salud para la atención de la población.

Han transcurrido 20 meses desde el 21 de enero de 2020, cuando se identificó el primer caso de covid-19 en las Américas. Hoy, el continente suma 87.5 millones de contagios y 2.163.000 muertes y constituye la región más golpeada a nivel global por la pandemia.

“Todos los países hemos tenido que hacer ingentes esfuerzos para responder desde nuestros servicios de salud a la pandemia. Hemos invertido cientos de millones de dólares para la generación de capacidades en diagnóstico, dotación de unidades de cuidado intensivo, adquisición de elementos de protección personal para nuestros trabajadores de la salud, desarrollo y adopción de sistemas de información y estrategias de comunicación, y la construcción de capacidades para la toma de decisiones y formulación de políticas sanitarias bajo entornos de inmensa incertidumbre”, indicó Ruiz Gómez en su discurso.

Se refirió a que, durante años, sin mucho éxito, “pregonamos en nuestros países el principio de salud en todas las políticas”. Y agregó que la pandemia transformó ese sano principio en realidad. “Todas las actividades sociales, económicas y culturales de nuestras sociedades pasaron a depender de los ministerios de salud, pues las actividades y procesos de todos los sectores de la sociedad fueron regulados por los protocolos de bioseguridad, las cuarentenas y las medidas no farmacológicas que dominaron dos tercios del recorrido de la pandemia”.

“Hemos tenido la responsabilidad de preservar la vida, pero también de hacer posible la reactivación de la economía, el empleo, la movilidad y el desarrollo de la vida misma en todos los ámbitos. Nunca habíamos tenido mayor injerencia en el funcionamiento de nuestras sociedades, como hoy por efecto de la pandemia”, aseguró el ministro de Salud.

Esta misión, manifestó, nos ha correspondido en las condiciones de mayor incertidumbre, de mayor limitación de conocimiento sobre la patogenia del virus y de mayor incapacidad de control sobre biológicos e insumos médicos que son indispensables para enfrentar, desde los servicios de salud, una situación de pandemia.

“Hoy, después de 20 meses, 51 países y territorios de las Américas han iniciado la vacunación contra el covid-19. Tenemos más de 1.000 millones de dosis administradas, el 50% de la población de las Américas tienen al menos una dosis, y el 33% tiene esquemas completos. Un proceso épico en un entorno de desabastecimiento, con dificultades en el acceso y una muy alta inversión desde nuestros países”, analizó el jefe de la cartera de Salud.

Además, hizo referencia en su discurso a los grandes retos que se tienen con una pandemia que transita hacia la mayor y más retadora de las endemias y que nos significará esfuerzos en los próximos años. “La emergencia de variantes altamente transmisibles representa un reto frente a la todavía no conocida duración de la inmunidad, natural y de las vacunas. La fragilidad inmunitaria de los adultos mayores también es un reto, así como las secuelas de la enfermedad por covid-19, las atenciones diferidas y la carga de enfermedad asociada a las enfermedades crónicas no atendidas”, detalló.

Sin embargo, el mayor reto será entender y actuar frente a la próxima pandemia. “La Región debe consolidar, desde ahora, su seguridad sanitaria entendida como la definición de capacidades estratégicas y sanitarias para proteger a nuestros ciudadanos. Para ello, se deben construir capacidades en investigación, diagnóstico, producción de vacunas y medicamentos, consolidación de sistemas de información y por supuesto, la capacidad de respuesta coordinada. Es un reto para la OPS y los países al que no podemos claudicar ni ser inferiores”, aseguró Ruiz Gómez.

En tal sentido, dijo, el continente debe analizar la respuesta al covid-19 bajo los principios de seguridad, eficiencia y calidad. “Compartir la información a través de certificados digitales de vacunación, como se discutirá en este Consejo, debe ser el inicio de una acción mancomunada y proactiva de todos los países para consolidar la seguridad sanitaria que nos posibilitará una mejor respuesta en el mediano plazo al covid-19 y a las próximas pandemias”, afirmó.

Con 213 participantes se desarrolló el Consejo Directivo 59 de la OPS, en el que además, Colombia entregó la presidencia de este a Jamaica y contó con la presencia del doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud; la doctora Carissa F. Etienne, directora de la Organización Panamericana de la Salud; Xavier Becerra, secretario de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos; Luis Almagro, secretario general de la Organización de los Estados Americanos; Mauricio Claver-Carone, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo; y Sebastián Piñera, presidente de Chile.

Reto como región

En su intervención, Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud, manifestó desde Kabul, Afganistán, que cuando finalice esta pandemia se deben aprender lecciones, las cuales ya se encuentran en la agenda de la OPS y deben ir encaminadas en la producción local como uno de los puntos.

En su intervención entregó cuatro solicitudes concretas a los Estados miembros. La primera consiste en “el compromiso de permanecer en esta lucha con un enfoque amplio para evitar la transmisión y salvar vidas”, en segundo lugar, “el apoyo para alcanzar nuestros objetivos globales de vacunación en las Américas”, así como el apoyo para el desarrollo y adopción de un acuerdo internacional obligatorio que dé cabida a preparación y respuesta, y finalmente el compromiso y apoyo a la OMS.

A su turno, Carissa F. Etienne, directora de la OPS, aseguró que la agenda de este Consejo Directivo se construyó basada en las situaciones críticas vividas en el desarrollo de la pandemia, tales como la problemática en la adquisición de medicamentos, ventiladores, vacunas, recursos, entre otros, “que resaltan nuestra dura realidad y comprometen nuestra respuesta a la pandemia”.

Sin embargo, dijo, esta situación ha puesto en el escenario la necesidad de autosuficiencia, “y en este camino, la OPS recientemente lanzó una plataforma para promover los esfuerzos de producción de vacunas regionalmente” con diversos aliados que han expresado su interés para avanzar en esto.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, sostuvo que “la pandemia ha puesto en manifiesto las enormes desigualdades estructurales y sociales de nuestra región”, y analizó las brechas existentes en los diferentes aspectos.

“Usemos este momento desafiante para reforzar los valores que creemos que son indispensables para la vida y el desarrollo humano, y asegurarnos que las personas más excluidas no se queden fuera, ni un minuto más”, apuntó.

Mauricio Claver-Carone, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, dijo que “solo trabajando juntos superaremos la pandemia y los desafíos que enfrentamos como región”.

“Estamos aquí para que nuestra región sea más saludable en todo sentido, aspectos económicos, medioambientales y sociales”, y recordó el compromiso del BID con la pandemia y lo que será la postpandemia con la movilización de recursos y apoyo en la compra de vacunas.  

Por su parte, Xavier Becerra, secretario de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, hizo referencia a que esta “es una lucha que tenemos que ganar” y solo se hará “si nos unimos para hacernos más fuertes los unos a los otros”.

Recordó la importancia del fortalecimiento de la OMS/OPS y el compromiso de Estados Unidos en la respuesta a la pandemia y los esfuerzos para el apoyo a otras naciones.

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