Así es el proceso de recepción y despacho de vacunas contra el covid-19 en el país

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El Ministerio de Salud y Protección Social ha puesto a su disposición un equipo de profesionales cuyo esfuerzo y dedicación ha estado enmarcado sobre un amor profundo a la patria y a todos los conciudadanos colombianos para llevarnos a todos a pasar esta espinosa página en la historia de la humanidad y con su trabajo llegar a inmunizar a todo el país contra el covid-19. 

Hoy contamos la experiencia de uno de nuestros coordinadores que operan en las bodegas de Zona Franca, donde se almacenan, entre muchas otras cosas, los biológicos que recibe el país para cubrir el Programa Ampliado de Inmunización y por supuesto, las vacunas que recibe semanalmente el país para la ruta de inmunización contra el covid-19. Este es su relato. 

Álvaro José Sánchez es uno de los jefes de despachos en la jornada nocturna de la bodega y en sus manos está la responsabilidad de recibir, almacenar y despachar, casi en tiempo récord, los biológicos a todos los departamentos del país y que los entes territoriales puedan contar con los insumos necesarios y que no se pierda un solo día en esta carrera contra el tiempo. 

“Sabemos que cada minuto cuenta y hemos optimizado nuestros procesos para que cada vez que recibimos nuevos lotes podamos remitirlos de manera más rápida a las regiones”, dijo Álvaro. 

Así es como su equipo de operarios, un personal con mucha experiencia y años de trabajo con la entidad, ha hecho que este país sea reconocido por tener uno de los programas de inmunización más sólidos de la región, y por supuesto, de tener coberturas importantes de protección a la población. 

Cuando las dosis llegan a las bodegas, otro segmento de su equipo de trabajo conformado por químicos farmacéuticos, se encargan de verificar los lotes, sus fechas de vencimiento, el estado general de las vacunas y los soportes documentales, siempre corroborando que contengan los certificados de análisis, facturas, listas de empaque, entre otros; y así mismo, despacharlas y lograr que lleguen a sus puntos de destino en menos de 48 horas.    

“Hemos sacrificado tiempo con nuestras familias o de descanso, porque nos ha ganado el amor por esta labor y por este país, porque de nuestro trabajo depende muchas veces que alguien reciba una vacuna a tiempo y no aumente su riesgo de enfermar gravemente o morir por el contagio”, declaró. 

Finalmente, Álvaro es enfático en resaltar que a pesar de las extenuantes jornadas a las que ha estado expuesto por esta crisis producida por la pandemia, está agradecido por el enorme orgullo de pertenecer a esta esperanzadora labor, “cuando uno ve en las noticias que la gente se está vacunando en las ciudades, se siente un placer, porque se está haciendo un buen trabajo y es el trabajo más placentero de toda mi vida”, concluyó. 

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