La Arquidiócesis de Popayán en cabeza de Monseñor Omar Alberto Sánchez expresó su profunda preocupación y condena ante los recientes hechos de violencia que continúan afectando a las comunidades del Cauca y, de manera especial, ante lo ocurrido en zona rural de Cajibío, donde fueron encontrados artefactos explosivos en un entorno educativo.
La institución eclesial fue categórica en su pronunciamiento al señalar que la vida es sagrada y debe estar por encima de cualquier confrontación armada, y que ninguna causa puede justificar que niños, docentes, familias campesinas y comunidades queden expuestos a los riesgos de la violencia.




La Iglesia Católica hizo un llamado urgente a todos los actores armados para que respeten la vida, protejan a la población civil y mantengan los espacios educativos completamente al margen de toda acción relacionada con el conflicto.
La Arquidiócesis expresó su solidaridad con las comunidades de Cajibío y con todas las poblaciones del Cauca que hoy viven entre el miedo y la incertidumbre ante la escalada de violencia que azota al departamento, recordando las palabras del Evangelio de Mateo: Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
La institución reafirmó su compromiso de seguir acompañando a sus comunidades y promoviendo caminos de diálogo, reconciliación y encuentro en medio de la crisis humanitaria que padece el Cauca, con el deseo ferviente de que ningún niño del departamento tenga que aprender rodeado de miedo y de que las aulas sigan siendo lo que siempre debieron ser: lugares para sembrar conocimiento, esperanza y vida, y no escenarios de guerra.
Llamar (2) 824 12 87