Luego de finalizar de manera pacifica la marcha convocada por organizaciones sociales y centrales obreras, en la capital caucana se registraron desmanes por parte de algunos encapuchados, los cuales realizaron grafitis y pintaron fachadas de edificios públicos, entre ellos las sedes de la Alcaldía y la Gobernación del Cauca, así como viviendas particulares.
A esta situación se sumó la ocupación del claustro de El Carmen y de un tramo de la calle 4 por parte de un grupo de encapuchados lo que ocasionó dificultades en la movilidad. Desde el Puesto de Mando Unificado (PMU) se hicieron llamados para que los ocupantes desalojaran estos espacios y se propuso habilitar un corredor humanitario, alternativa que, según la información conocida, no fue aceptada. La situación obligó a las autoridades a mantener el seguimiento y buscar alternativas para recuperar la normalidad en el sector.
Ante esta situación, uniformados de la Policía Nacional a través de tanquetas y el despliegue del UNDMO, realizaron una intervención en el sector histórico, disparando gases lacrimógenos contra el claustro de El Carmen, así como en vía pública. Los hechos reabren el debate sobre la necesidad de garantizar el derecho a la protesta pacífica y, al mismo tiempo, proteger el patrimonio histórico, los bienes públicos y las propiedades privadas de Popayán.
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