Los nexos de los cultivos ilícitos con las estaciones de gasolina en el Cauca

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Una estación de gasolina ubicada en Riosucio, Chocó, puede tener puntos en común con la que está en el cruce de las avenidas El Dorado con Boyacá en el occidente de Bogotá. Y es que en ambas se venden 1.2 millones de galones de combustible al año. Ese mismo nivel de comercio también lo reporta una estación en Tumaco, Nariño.

Tanto en esta población, como en la chocoana, el parque automotor no es tan inmenso como para que se reporten millonarios ingresos derivados de la venta de combustible. El caso llamó la atención de los investigadores de la Fiscalía que hallaron 33 estaciones con características similares de ganancias. Al hacer una georreferenciación descubrieron un punto en común: todas están ubicadas en zonas aledañas a laboratorios para el procesamiento de cocaína.

Fueron dos los parámetros que se tuvieron en cuenta. El primero, aquellas que tenían un promedio de venta superior a la media nacional y, segundo, que no estuvieran en ciudades, cabeceras municipales, cerca de zona fronteriza o sobre vías principales. Con esos filtros se llegó a las 33 estaciones que ahora están en la mira de las autoridades.

Un informe de la Fiscalía persigue delimitar cómo se mueven las mafias que están desviando los hidrocarburos que tienen condición de legalidad para destinarlos a usos ilegales. Como en el caso de una organización que no solo desviaba hidrocarburos sino químicos hacia laboratorios de producción de estupefacientes, en el sur del país.

Fuentes de la ente acusador señalaron que de controlar las ventas de gasolina en esas 33 estaciones de servicio, identificadas como posibles proveedoras de hidrocarburos para los laboratorios de coca, la producción de drogas se reduciría anualmente entre 8 y 16 toneladas del alcaloide.

Este estimativo sale de los cálculos que indican que para producir un kilo de pasta de base de coca se requieren, por lo menos, 74.5 galones.

Informes de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito reseñan que en apenas 16 municipios está el 55% de las hectáreas de cultivos de coca. En estas poblaciones, que representan el 1.4% país, se ha detectado que cuando aumentan los cultivos de coca se incrementa la venta de gasolina. Lo que sugiere una primera sospecha de que existe una relación entre una y otra actividad.

De los 16 municipios, el ente investigador señala que en Tumaco (Nariño), Tibú (Norte de Santander) y Puerto Asís (Putumayo) se concentró el 25% de la siembra de hoja de coca del total nacional en 2017. En esos lugares, las estaciones de gasolina reportaron cuantiosos ingresos, incluso más que aquellas ubicadas en ciudades capitales.

Otra de las variables que tuvieron en cuenta para inferir que estos puntos de venta de gasolina al parecer desvían hidrocarburos fue la de cantidad de laboratorios y cristalizaderos que se destruyeron en un radio no mayor a 20 kilómetros de la ubicación.

Una de las conclusiones que arrojó el informe es que, tras el desmantelamiento de estas estructuras, las estaciones de gasolina tuvieron una disminución en sus ventas al mes siguiente de la acción de las autoridades.

Estaciones atípicas

Las estaciones de gasolina que aparentemente surten de combustible a las estructuras del narcotráfico se hallan en Antioquia, Cauca, Guaviare, Valle del Cauca, Caquetá, Bolívar, Norte de Santander, Putumayo. Nariño y Córdoba.

La Fiscalía señala que el promedio de ventas de las 5.804 estaciones registradas en el país es casi 165 mil galones en el año, pero en aquellas que están rodeadas de cultivos de hoja de coca esa estadística alcanza los 179.492 galones.

El documento concluye que, de los representantes legales de las 33 estaciones, dos aparecen como titulares de cuatro de estos puntos. Además, cinco tienen anotaciones por diferentes delitos en el sistema de antecedentes y en algunos casos figuran como víctimas o denunciantes.

En la estación de Zaragoza, Antioquia, en 2018 reportó la venta de 1’368.140 galones tanto de diésel como de gasolina. Una cantidad mayor a la que, por ejemplo, reportó el punto de venta de la calle 12 con carrera 36 en Bogotá, ubicada a escasas cinco cuadras de uno de los San Andresitos, zona que, además, es muy concurrida por estar rodeada de fábricas y bodegas. En Cáceres, también en Antioquia, hay un punto de venta que el año pasado vendió 331 mil galones de gasolina y 878.354 de diésel. También fue catalogada como una estación con patrones de venta atípicos.

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