Crisis humanitaria en Ucrania ha desembocado en un pulso diplomático en la ONU

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La respuesta a la crisis humanitaria derivada de la invasión rusa a Ucrania ha desembocado en un pulso diplomático en Naciones Unidas, con varias propuestas de resoluciones sobre la mesa que amenazan con dividir a la comunidad internacional.

Por ahora, los países tienen ante sí tres textos sobre esta cuestión, uno presentado por Rusia ante el Consejo de Seguridad y dos que deben ser examinados por la Asamblea General, que este miércoles retomará su sesión especial de emergencia sobre Ucrania.

La Asamblea, que el pasado 2 de marzo aprobó con amplia mayoría una resolución para condenar la agresión rusa contra su vecino, considerará ahora un documento impulsado por Francia y México que pide a Rusia un cese inmediato de las hostilidades, critica el sitio de ciudades como Mariúpol y exige que se proteja a la población civil, entre otras cosas.

Aunque cuenta con el respaldo de numerosos países -incluida la propia Ucrania, Estados Unidos y los miembros de la Unión Europea-, el borrador no convence a otras naciones, sobre todo de África, que prefieren un texto que evite señalar a Rusia y se centre exclusivamente en principios humanitarios.

Sobre esa base, Sudáfrica ha propuesto una resolución alternativa, pero las potencias occidentales se oponen a aprobar un texto que no diga con claridad que el origen de la crisis humanitaria es la invasión rusa.

Varias fuentes diplomáticas aseguraron que los contactos continúan para tratar de consensuar una fórmula que sea aceptable para todos y que pueda reunir el mayor número de votos posible, en línea con la anterior resolución de la Asamblea, que tuvo 141 votos a favor y sólo 5 en contra.

Por ahora, está confirmado que el debate en la Asamblea General arrancará este miércoles, pero no está decidido cuándo se votará el texto o textos, algo que podría suceder más adelante esta semana.

A través de su portavoz, el secretario general de la ONU, António Guterres, urgió a los Estados miembros a “hablar con una sola voz” para respaldar el trabajo humanitario que la organización está haciendo sobre el terreno.

La cuestión de la crisis humanitaria llegó a la Asamblea General de Naciones Unidas después de que Francia y México no lograran convencer a Rusia para aprobar su texto en el Consejo de Seguridad, cuyas decisiones tienen más peso pero donde Moscú tiene poder de veto.

En respuesta, la delegación rusa presentó al Consejo su propio borrador, que no hace mención alguna a la guerra ni al papel de Rusia en ella, y que pide un alto el fuego negociado, respeto a los principios humanitarios y condena los ataques contra civiles.

El embajador adjunto ruso, Dmitry Polyanskiy, confirmó que el texto será finalmente votado en el Consejo este miércoles, aunque a priori cuenta con pocos apoyos, y en cualquier caso está abocado al fracaso dado el rechazo frontal que genera entre varios países con capacidad de veto.

“Esto es como si el pirómano pide a los vecinos ayuda para apagar el incendio que ha empezado en casa de un vecino. Rusia es el agresor aquí y es absolutamente inadmisible que piense que puede presentar una resolución humanitaria”, dijo poco después la embajadora estadounidense, Linda Thomas-Greenfield.

“Lo que Rusia debe hacer es detener los combates, dejar de matar ucranianos, dejar de atacar a civiles, de obligar a la gente a huir de sus hogares y de crear una crisis humanitaria”, insistió.

Preguntado por esa posibilidad de un alto el fuego, Polyanskiy dijo que Rusia interviene en Ucrania para lograr ciertos objetivos y que estos deben alcanzarse para detener la ofensiva.

INFORMACIÓN EFE // FOTO AFP

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